Ministerio de música Católica CANTARES 2.12

"Yo soy la Luz", Miercoles de la IV semana de Pascua, ALELUYA RESUCITO

Pascua 2008
Miercoles de la IV semana de Pascua
ALELUYA CRISTO HA RESUCITADO


Necesidad de creer en Jesús
Juan 12, 44-50. Pascua. Confiar en Cristo, nuestro mejor amigo, sólo Él es el Camino.
 
Necesidad de creer en Jesús
Juan 12, 44-50.

En aquel tiempo Jesús exclamó: El que cree en mí, no cree en mí,sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel que meha enviado. Yo,la luz, he venido al mundo para que todo el que crea enmí no siga en las tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no lasguarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sinopara salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, yatiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará elúltimo día; porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padreque me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yosé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablocomo el Padre me lo ha dicho a mí.


Reflexión


Me gusta pensarme como una barca. Una barca pequeña, frágil. Unabarca en medio del mar de la vida. Hermoso, sí; pero al mismo tiempotremendo. Un mar que se presenta sereno y generoso en sus frutos. Peroque es terrible en su cólera.

La travesía por el mar, sin duda fascinante, resulta peligrosa.Durante la noche y la borrasca es fácil perder el puerto y no llegar ala otra orilla.

En medio de este mar fluctuante y caprichoso, es necesarioencontrar un punto fijo, un guía seguro. Y es en este momento cuando loencontramos, o mejor dicho, se nos revela. Jesús nos lo dice clarísimo:Yo soy la luz de este mundo. Él es nuestro faro. Faro de esperanza ysalvación. Este Faro nos señala dónde está el puesto seguro y, además,traza el camino con su luz. Un camino estrecho, pero claro.

Durante la travesía las sirenas de nuestro egoísmo y sensualidadnos llamarán para separarnos del camino. ¡Cuidado! Recuerda que sóloCristo es el Camino.

Por si esto fuera poco, contamos con otro auxilio. San Bernardointuyó muy bien al invocar a María como “Estrella de los mares”. SanBernardo exhortaba así a los cristianos: “Si alguna vez te alejas delcamino de la luz y las tinieblas te impiden ver el Faro, mira laEstrella, invoca a María. Si se levantan los vientos de lastentaciones, si te ves arrastrado contra las rocas del abatimiento,mira a la estrella, invoca a María. (...) Que nunca se cierre tu bocaal nombre de María, que no se ausente de tu corazón”. No dudemos ni unsólo instante de pedir su maternal cariño y protección. Si la sigues,no te desviarás; si recurres a ella, no desesperarás. Si Ella tesostiene, no vendrás abajo. Nada temerás si te protege; con su favorllegarás a puerto.

Comentarios

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