Ministerio de música Católica CANTARES 2.12

Jesús Habla con Nicodemo, Martes de la II semana de Pascua ALELUYA RESUCITO

Escrito por cantares2-12 02-04-2008 en General. Comentarios (0)
Pascua 2008
Martes de la II  Semana de Pascua
ALELUYA CRISTO HA RESUCITADO



Jesús habla con Nicodemo
Juan 3, 7-15. Pascua. Aquél que mira al “Hijo del Hombre” y cree en Él tendrá la vida eterna.
 
Jesús habla con Nicodemo
Juan 3, 7-15


En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: "No te extrañes que tehaya dicho: ´Tienen que renacer de lo alto´. el viento sopla dondequiere y oyes su ruido, per no sabes de dónde viene, ni a dónde va. Asípasa con quien ha nacido del Espíritu". Nicodemo le preguntó entonces:"¿Cómo puede ser esto?" Jesús le respondió: "Tú eres maestro de Israel,¿y no sabes esto? Te lo aseguro: nosotros hablamos de lo que sabemos ydamos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáisnuestro testimonio. Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómovais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sinoel que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó laserpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo delhombre, para que todo el que crea tenga por Él vida eterna.


Reflexión


Jesús deseaba mostrar a Nicodemo que era un testimonio fiel de lascosas celestes. Él es Dios y conoce mejor que otro nuestras íntimasinspiraciones, así que, dado que se dirigía a un doctor de la ley,Jesús recuerda el episodio de la serpiente de bronce. Durante un largocamino, de Egipto a la Tierra Prometida, los hebreos se rebelaroncontra Dios, y una calamidad debida a algunas serpientes les asusta, ydiezma la gente. El pueblo pide perdón y Dios ordena hacer unaserpiente de bronce, alzarla sobre un asta y mirarla. Todos aquellosque hubiesen contemplado su mirada se habrían salvado. Tal episodiopreanunció la redención del hombre, y Jesús se lo mostró a Nicodemo.

Aquél que mira al “Hijo del Hombre” y cree en Él tendrá la vidaeterna. En cierto modo también nosotros debemos proseguir nuestrocamino en este mundo, siguiendo las huellas de Cristo. Porque aquél quemuestra la fe en Cristo con su conducta está destinado a ser visto portodos. Es necesario para la salvación de aquellos que lo desean. Parapodernos alzar como la serpiente de bronce y ser señal con la queCristo cure el mundo de sus enfermedades, no es suficiente la “carne”,es decir, no bastan las posibilidades naturales del hombre, sino quedebemos estar dispuestos a aceptar el aliento del Espíritu, que nossugiere el camino de Cristo en las diversas ocasiones.

"Hagase en mi según tu Palabra", Solemnidad de la Anunciación del Señor

Escrito por cantares2-12 31-03-2008 en General. Comentarios (3)
Anunciación del Señor
Solemnidad






Generalmente se celebra el 25 de marzo, pero este año se celebra el 31 de Marzo, porque caía en la Octava de Pascua.
Cuando el ángel vino a María...
Lucas1, 26-38. Solemnidad de la Anunciación. Cristo solamente pide devosotros, como pidió de María, un confiado "hágase en mi según tupalabra".
 
Cuando el ángel vino a María...
Lucas 1, 26-38

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudadde Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombrellamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Yentrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquelsaludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado graciadelante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, aquien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo delAltísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinarásobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». Maríarespondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» Elángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder delAltísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer serásanto y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente,ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquellaque llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». DijoMaría: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Yel ángel dejándola se fue.


Reflexión


Cuando el ángel vino a María en la Anunciación buscaba a la elegiday amada de Dios para realizar la redención del hombre por el misteriode la Encarnación del Hijo de Dios en nuestra carne mortal. Entoncescomo ahora descubrimos con asombro el hecho de que Dios nos ha elegidopara realizar la misión divina de encarnar a Cristo y de darle a lasalmas.

Frente a esta misión quizás sintáis el temor de comprometeros entan gran responsabilidad, mas Él os conforta con estas palabras: "Notemas, porque has hallado gracia a los ojos de Dios". El Señor no ospide poder, inteligencia, ingenio...en los cuales el mundo funda suseguridad; Él se encarga de todo eso. Cristo solamente pide devosotros, como pidió de María, un confiado "hágase en mi según tupalabra". Y entonces el que es todopoderoso también hará grandes cosasen vosotros, bajo la guía del Espíritu Santo.

La Anunciación del ángel a María es uno de los misterios máscontemplados y meditados por los cristianos. Se explica porque en él seencierran tanto el amor de Dios a María (y en ella a todos los hombres)como el amor de María (y con ella de todos los hombres) a Dios NuestroSeñor. Llamada y respuesta, revelación y acogida, elección yresponsabilidad, misión y compromiso.

Cuando el ángel... Vivir es ser llamada y amada por alguien paraalgo...para una misión. Todo hombre y toda mujer nacen para...Nacen enel corazón de Dios para realizar su plan eterno, y su camino por lavida debería ser un sueño de Dios realizado en la historia. La llamadaes segura, cierta, constante. ¿Y la respuesta?

¡Respuestas fieles, bendecidas por Dios! ¡Respuestas frustradas,condenadas a la esterilidad! ¡Respuestas a medias, tibias y mezquinas,arrellenadas en la propia comodidad! ¿Cuál es tu respuesta? ¿Cuálquieres que sea tu respuesta?

Quizá sintáis temor. El temor es algo natural ante lo que nossobrepasa, ante lo que escapa a nuestro control y nos remite a un mundoy a una fuerza superiores. A los hombres nos da miedo comprometer elfuturo, sin pasar tarjeta de crédito y de aseguración. Nos da miedohipotecar nuestra persona a causa del Evangelio, sin otra garantía quela voz misteriosa de una llamada y de una elección. También María, laelegida y predilecta de Dios, se turbó, sintió el cosquilleo del miedo.Pero a ella el miedo no la inhibió ni paralizó su búsqueda de lo queDios quería.

Sólo un confiado ´hágase´. Ante el llamado y la acción de Dios ennuestras vidas, nos vienen a la mente con la velocidad del rayopreguntas y preguntas: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Paraqué? El Señor no nos pide preguntas, aunque tampoco las rechaza. Parael Señor lo más importante no son las preguntas, sino las respuestas.Nos pide sólo una respuesta libre, amorosa, consciente, generosa. Nonos pide lo que no podemos darle, más bien nos da lo que nos pide, yademás sin pasar factura. Nuestro ´hágase´, como María, lo hemos depronunciar bajo la guía del Espíritu Santo, verdadero timonel de tubarca en el mar de la vida, Maestro interior que enseña sabiduríadivina, y acompaña y ayuda a vivir lo que enseña.

Vivir mi ´fiat´, mi ´hágase´ de cada día con sencillez de corazón,pero con voluntad decidida y generosa, sin frenos de miedo o depusilanimidad.

La Anunciación del Ángel a la Virgen María
Solemnidad, Marzo 25 (en el 2008 en Marzo 31)
 
La Anunciación del Ángel a la Virgen María
La Anunciación del Ángel a la Virgen María

Solemnidad

La última fase de toda la apoteosis salvadora comenzó en Nazaret. Hubo intervenciones angélicas y sencillez asombrosa. Era la virgen o pártenos del Isaías viejo la destinataria del mensaje. Todo acabó en consuelo esperanzador para la humanidad que seguía en sus despistes crónicos e incurables. Los anawin tuvieron razones para hacer fiesta y dejarse por un día de ayunos; se había entrado en la recta final.

La iconografía de la Anunciación es, por copiosa, innumerable: Tanto pintores del Renacimiento como el veneciano Pennacchi la ponen en silla de oro y vestida de seda y brocado, dejando al pueblo en difusa lontananza. Gabriel suele aparecer con alas extendidas y también con frecuencia está presente el búcaro con azucenas, símbolo de pureza. Devotas y finas quedaron las pinturas del Giotto y Fra Angélico, de Leonardo da Vinci, de fray Lippi, de Cosa, de Sandro Botticelli, de Ferrer Bassa, de Van Eyck, de Matthias Grünewald, y de tantos más.

Pero probablemente sólo había gallinas picoteando al sol y grito de chiquillos juguetones, estancia oscura o patio quizá con un brocal de pozo; quizá, ajenos a la escena, estaba un perro tumbado a la sombra o un gato disfrutaba con su aseo individual; sólo dice el texto bíblico que "el ángel entró donde ella estaba".

Debió narrar la escena la misma María a san Lucas, el evangelista que la refiere en momento de intimidad.

Así fue como lo dijo Gabriel: "Salve, llena de gracia, el Señor es contigo". Aquel doncel refulgente, hecho de claridad celeste, debió conmoverla; por eso intervino "No temas, María, porque has hallado gracia ante de Dios; concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo a quien pon-drás por nombre Jesús. Éste será grande: se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará por los siglos sobre la casa de Jacob y su reino no tendrá fin". La objeción la puso María con toda claridad: "¿Cómo será esto, pues no conozco varón?" No hacía falta que se entendiera todo; sólo era precisa la disposición interior. "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nacerá será llamado santo, Hijo de Dios".

Luego vino la comunicación del milagro operado en la anciana y estéril Isabel que gesta en su sexto mes, porque

La Anunciación del Ángel a la Virgen María
La Anunciación del Ángel a la Virgen María
"para Dios ninguna cosa es imposible".

Fiesta de Jesús que se encarnó -que no es ponerse rojo, sino que tomó carne y alma de hombre-; el Verbo eterno entró en ese momento histórico y en ese lugar geográfico determinado, ocultando su inmensidad.

Fiesta de la Virgen, que fue la que dijo "Hágase en mí según tu palabra". El "sí" de Santa María al irrepetible prodigio trascendental que depende de su aceptación, porque Dios no quiere hacerse hombre sin que su madre humana acepte libremente la maternidad.

Fiesta de los hombres por la solución del problema mayor. La humanidad, tan habituada a la larguísima serie de claudicaciones, cobardías, blasfemias, suciedad, idolatría, pecado y lodo donde se suelen revolcar los hombres, esperaba anhelante el aplastamiento de la cabeza de la serpiente.

Los retazos esperanzados de los profetas en la lenta y secular espera habían dejado de ser promesa y olían ya a cumplimiento al concebir del Espíritu Santo, justo nueve meses antes de la Navidad.

¡Cómo no! Cada uno puede poner imaginación en la escena narrada y contemplarla a su gusto; así lo hicieron los artistas que las plasmaron con arte, según les pareció.


"Señor Mio y Dios Mío" II Domingo de Pascua In Albis de la Octava, ALELUYA RESUCITO

Escrito por cantares2-12 30-03-2008 en General. Comentarios (0)
Pascua 2008
II Domingo de Pascua, In Albis de la Octava de Pascua
ALELUYA ALELUYA CRISTO HA RESUCITADO

Tú también te llamas Tomás
Juan 20, 19-31. Pascua. Con la fe, nuestra vida será inmensamente dichosa, serena, sencilla y feliz. ¡Con Cristo resucitado!
 
Tú también te llamas Tomás
Juan 20, 19-31


Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estandocerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde seencontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y lesdijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y elcostado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijootra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo osenvío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el EspírituSanto. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; aquienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de losDoce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Losotros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él lescontestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto midedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, nocreeré». Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro yTomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertascerradas, y dijo: «La paz con vosotros». Luego dice a Tomás: «Acercaaquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, yno seas incrédulo sino creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Diosmío». Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los queno han visto y han creído». Jesús realizó en presencia de losdiscípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro.Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijode Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.


Reflexión:


Hace tiempo tuve la oportunidad de asistir, en Roma, a unaexposición de la obra pictórica de Caravaggio. Y de entre todos loscuadros, verdaderamente geniales, recuerdo uno que me llamó mucho laatención: la profesión de fe del apóstol Tomás ante Cristo resucitado.Nuestro Señor, vuelto a la vida después del Viernes Santo, se apareceen el Cenáculo a sus discípulos, con los signos evidentes de lacrucifixión en sus manos y en sus pies. Y en esta pintura, Jesúsresucitado muestra a Tomás su costado abierto por la lanza del soldado,invitándolo a meter su mano en el pecho traspasado. El apóstol,totalmente fuera de sí, acerca su dedo y su mirada confundida paracontemplar de cerca las señales de la pasión de su Maestro y comprobar,de esta manera, la veracidad de su resurrección.

Personalmente, cuando yo leo el Evangelio de este domingo, meparece excesiva y empedernida la incredulidad de Tomás: “Si no veo ensus manos la señal de los clavos –dice—, ni no meto el dedo en elagujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no creeré”.¡Demasiadas condiciones y exigencias para dar el paso de la fe!

Y, sin embargo, nuestro Señor, con su infinita bondad ycomprensión, como siempre, condesciende con su apóstol incrédulo. Él noestaba obligado a complacer las exigencias y el capricho de su apóstol,pero lo hace para darle más elementos para creer. Le presenta lasmanos, los pies, el costado, y permite incluso que meta su dedo en laherida de su corazón. ¡A ver si así termina de convencerse! Ante laevidencia de los signos y la gran misericordia de su Maestro, Tomásqueda rendido y conquistado, y concluye con una hermosísima profesiónde fe, proclamando la divinidad de Jesús: “¡Señor mío y Dios mío!”.

Esta fe, aunque grandiosa en su profesión, está muy lejos de serperfecta, al haber sido precedida de tantas evidencias. Pero el Señoracepta, igualmente, su acto de fe y aprovecha para felicitar y bendecira todos aquellos que creerían en Él sin haberlo visto.

Nosotros, como Tomás, somos duros, pragmáticos, rebeldes. Tomás esun perfecto representante del hombre de nuestro tiempo. De todos lostiempos. De cada uno de nosotros. ¡Cuántas pruebas exigimos para creer!¡Cuántas resistencias interiores y cuánto empedernimiento antes dedoblegar nuestra cabeza y nuestro corazón ante nuestro Señor! Exigimostener todas las pruebas y evidencias en la mano para dar un paso haciaadelante. Si no, como Tomás, ¡no creemos! Como se dice vulgarmente, “nodamos un paso sin huarache”.

Creemos a nuestros padres porque son nuestros padres y porquesabemos que ellos no nos pueden engañar; creemos al médico en eldiagnóstico de una enfermedad, aun cuando no estamos seguros de queacertará; creemos a los científicos o a los investigadores porque sabenmás que nosotros y respetamos su competencia respectiva, aunque muchasveces se equivocan. Y, sin embargo, nos sentimos con el derecho y ladesfachatez de oponernos a Dios cuando no entendemos por qué Él hacelas cosas de un determinado modo… ¿Verdad que somos ridículos y tontos?

Nosotros nos comportamos muchas veces como el bueno de Tomás. Talvez su incredulidad y escepticismo eran fruto de la crisis tan profundaen la que había caído. ¡En sólo tres días habían ocurrido cosas tantrágicas, tan duras y contradictorias que le habían destrozadototalmente el alma! Su Maestro había sido arrestado, condenado amuerte, maltratado de una manera bestial, colgado de una cruz yasesinado. Y ahora le vienen con que ha resucitado… ¡Demasiado bellopara ser verdad! Seguramente habría pensado que con esas cosas no sejuega y les pide que lo dejen en paz. Había sido tan amarga sudesilusión como para dar crédito a esas noticias que le contaban ahorasus amigos…

A nosotros también nos pasa muchas veces lo mismo. Nos sentimos tandecepcionados, tan golpeados por la vida y tan desilusionados de lascosas como para creer que Cristo ha resucitado y realmente vive ennosotros. Nos parece una utopía, una ilusión fantástica o un sueñodemasiado bonito para que sea verdad. Y, como Tomás, exigimos tambiénnosotros demasiadas pruebas para creer.

Nuestra incredulidad es también fruto de la mentalidadmaterialista, mecanicista y fatuamente cientificista de la educacióntécnica y pragmática del mundo moderno, que se resiste a todo lo que noes empíricamente verificable. Exactamente igual que Tomás.

Pero la fe es, por definición, creer lo que no vemos y dar el libreasentimiento de nuestra mente, de nuestro corazón y de nuestravoluntad, a la palabra de Dios y a las promesas de Cristo, aun sin vernada, confiados sólo en la autoridad de Dios, que nos revela sumisterio de salvación. Esto nos enseña el Catecismo de la IglesiaCatólica. Es lo que aprendimos desde niños. Es lo que nos dice tambiénel capítulo 11 de la carta a los Hebreos. Y, sin embargo, ¡cuánto noscuesta a veces confiar en Cristo sin condiciones!

Pero sólo Cristo resucitado tiene palabras de vida eterna y elpoder de darnos esa vida eterna que nos promete. ¡Porque es Diosverdadero y para Él no hay nada imposible!

Acordémonos, pues, del apóstol Tomás y de la promesa de Cristo:“Dichosos los que crean sin haber visto”. La fe es un don de Dios quetransforma totalmente la existencia y la visión de las cosas.Pidámosle, pues, a nuestro Señor que nos conceda la gracia de serdignos de esa bienaventuranza. Con la fe, nuestra vida seráinmensamente dichosa, serena, sencilla y feliz. ¡Con Cristo resucitado!

Apariciones De Jesús a sus discípulos Sábado de la Octava de Pascua, ALELUYA RESUCITO

Escrito por cantares2-12 29-03-2008 en General. Comentarios (9)
Pascua 2008
Sábado de la Octava de Pascua
ALELUYA ALELUYA, CRISTO HA RESUCITADO

Apariciones de Jesús a sus discípulos
Marcos 16, 9-15. Pascua. Todo tiene razón de existir con la resurrección de Cristo.
 
Apariciones de Jesús a sus discípulos
Apariciones de Jesús a sus discípulos
Marcos 16, 9-15


Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a comunicar la noticia a los que habían vivido con él, que estaban tristes y llorosos. Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella, no creyeron. Después de esto, se apareció, bajo otra figura, a dos de ellos cuando iban de camino a una aldea. Ellos volvieron a comunicárselo a los demás; pero tampoco creyeron a éstos. Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado. Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación».


Reflexión


Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe. (1 Co, 15,14). Desde la primera generación cristiana la Iglesia se reconoce en esta expresión de San Pablo. El problema que se ha siempre presentado es aquél de cómo interpretar esta verdad central del credo. ¿Quiere decir que ha resucitado verdaderamente, es decir, que vive por siempre en su cuerpo y no solamente como simple manera espiritual?

Es esto lo que afirma la Escritura y la fe de la Iglesia. La resurrección en cuanto tal, es decir, el acto por el cual Dios glorifica a Jesús, es inaccesible y se puede alcanzar sólo por la fe. Por eso es importante que este hecho no huya de la búsqueda histórica. Es inimaginable la primera predicación cristiana, sin la experiencia pascual de los apóstoles que testimonian que Jesús se ha manifestado muchas veces antes de la muerte. Sólo esta verdad da un significado auténtico y trascendental a la propia existencia, la ilumina y la hace vivir con optimismo. La resurrección de Cristo es vida para los difuntos, perdón para los pecadores, gloria para los santos. Todo tiene razón de existir con la resurrección de Cristo y el mismo dolor se transforma.


Jesús se aparece en el lago de Tiberíades, Viernes de la Octava de Pascua,

Escrito por cantares2-12 29-03-2008 en General. Comentarios (2)
Pascua 2008
Viernes de la Octava de Pascua
ALELUYA ALELUYA, CRISTO HA RESUCITADO

Aparición de Jesús en el Tiberiades
Juan 21, 1-14. Pascua. Otra vez Cristo se asoma a nuestras vidas para dejarse ver de quien tiene los ojos con fe.
 
Aparición de Jesús en el Tiberiades
Aparición de Jesús en el Tiberiades
Juan 21, 1-14


En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dijo: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?» Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor», se puso el vestido - pues estaba desnudo - y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos. Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Jesús les dice: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.


Reflexión:


Como la primera vez. Otra vez Cristo se asoma a la rivera de nuestras vidas para dejarse ver de quien tiene los ojos sublimados por la fe. Y sin exigir nada. Sin obligar a nadie. Sólo se deja ver dando.

Pedro había regresado a su antiguo oficio. Quizás así podía asimilar todo lo que había vivido durante esos intensos días de pascua. Le remordería la amargura terrible de la traición. ¿Qué lo diferenciaba de Judas hasta ese momento? Fue a pescar, pues, con otros. Y no obtuvo nada. Como la primera vez en que vio a Cristo junto al mar de su vida.

Ahora nuevamente el Señor se le presenta y no lo conoce. Están todos fatigados y malhumorados. Nadie puede sentir paz cuando no tiene a Cristo dentro. En ese momento el Señor les habla: “¿tenéis peces?” Podrían no haberle hecho caso. Pero optan por una elemental educación. Responden: “¡No!” Ahora el desconocido les señala cómo obtenerlas: “Echad...” Pudieron no haberle hecho caso.

¿Quién era ése para decirles lo que ellos bien sabían hacer? El hecho es que le hacen caso, hacen un acto de fe, como la primera vez en que Pedro en Su Nombre echó las redes. Ahora lo hacían sabiendo que no era momento de peces. Y, ¡cuál fue su sorpresa! Porque quien confía en el Señor no puede no recibir más de lo que espera. Es por eso que Juan lo reconoce: “¡Es el Señor!” Porque han creído al Desconocido y han sido premiados con la fe en Él.

Pedro, que pudo seguir el mismo derrotero de Judas se deja llevar por su corazón, un corazón que añoraba al Señor y su misericordia. Se tira al agua y no espera llegar con la barca. Está ansioso de estar junto al Señor. Ha comprendido en qué consiste ser pecador y dejarse amar por el Señor que lo busca con su perdón. Porque primero ha creído en alguien que no sabía quién era en ese momento. Cuando ve lo que puede su fe, no puede no pedir misericordia del Señor, como la primera vez. Y como Cristo quería peces, es Pedro quien saca las redes, símbolo de las almas del apóstol. Ha sido Cristo el que ha dado los frutos ciertamente, pero ellos han secundado su acción. Pedro le ofrece los peces. Pero antes ya le ha ofrecido su corazón. Por eso tuvo los peces, porque se dejó pescar del Señor.