Ministerio de música Católica CANTARES 2.12

Anuncio de la Traición, Martes Santo

Escrito por cantares2-12 01-01-1970 en General. Comentarios (0)
Semana Santa
Martes Santo


Anuncio de la traición
Juan 13, 21-33.36-38. Martes Santo. Jesús sabe que lo van a entregar, pero Él lo acepta y lo quiere.
 
Anuncio de la traición

Juan 13, 21-33.36-38

Cuando dijo estas palabras, Jesús se turbó en su interior ydeclaró: «En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros meentregará». Los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quiénhablaba. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa allado de Jesús. Simón Pedro le hace una seña y le dice: «Pregúntale dequién está hablando». El, recostándose sobre el pecho de Jesús, ledice: «Señor, ¿quién es?» Le responde Jesús: «Es aquel a quien dé elbocado que voy a mojar». Y, mojando el bocado, le toma y se lo da aJudas, hijo de Simón Iscariote. Y entonces, tras el bocado, entró en élSatanás. Jesús le dice: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto». Peroninguno de los comensales entendió por qué se lo decía. Como Judastenía la bolsa, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra loque nos hace falta para la fiesta», o que diera algo a los pobres. Encuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche. Cuando salió, diceJesús: «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sidoglorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, Dios también leglorificará en sí mismo y le glorificará pronto». «Hijos míos, ya pocotiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo queles dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir, osdigo también ahora a vosotros. Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dóndevas?» Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; meseguirás más tarde». Pedro le dice: «¿Por qué no puedo seguirte ahora?Yo daré mi vida por ti». Le responde Jesús: «¿Que darás tu vida por mí?En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayasnegado tres veces».


Reflexión


Jesús sabe que lo van a entregar. Pero Él lo acepta y lo quiere.Aunque Él no quiere que se pierda ninguno de los que eligió. Hasta elúltimo momento quiso salvar a Judas, pero Judas no aceptó el regalo deCristo.

Al igual que a Judas dio un bocado como símbolo de amistad, asítambién Cristo a nosotros nos da un bocado, su propio cuerpo en laeucaristía.

Si lo recibimos con el corazón bien dispuesto, el demonio nunca entrará en nosotros, pues Cristo nos protege.

"Lo que vas a hacer hazlo pronto". Es la frase de Jesús que se nosrepite día a día: "hoy haz lo que debes, y hazlo pronto" es una llamadaa cumplir con nuestro deber, deber de hijos, deber de padre o de madre,deber de estudiante, de médico, de abogado...

"Era de noche". A veces la noche se cierne sobre nosotros, nopodemos ver, nos va mal, todo nos sale al revés, pero Cristo nos estáesperando también en esos momentos. Cristo no se va, somos nosotros losque nos alejamos de Él, aunque nos espera. Sólo dar un paso atrás,pedir perdón, dar una sonrisa, unas gracias, etc. nos trae otra vez lapaz y la cercanía de Cristo.

Donde Él está ya puedo estar yo. Ya nos abrió la puerta, ya nos dio las llaves, ya nos espera. Sólo nos falta caminar hacia Él.

La unción en Betania, Lunes Santo

Escrito por cantares2-12 01-01-1970 en General. Comentarios (0)
Semana Santa
Lunes Santo

La Unción en Betania
Juan 12, 1-11. Lunes Santo. No debemos tener temor cuando nuestro corazón nos sugiere hacer el bien
 
La Unción en Betania
La Unción en Betania

Juan 12, 1-11


Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?» Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis». Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.


Reflexión


Este pasaje que contemplamos se trata de un momento lleno de ternura. Jesús veía en el gesto de María una anticipación de la unción de su cadáver. Sin embargo, nosotros sabemos que el cuerpo de Jesús, después de su muerte, no recibió todas las unciones requeridas, porque las mujeres que encontraron el sepulcro vacío el domingo de la Resurrección tenían los últimos aceites aromáticos para embalsamar su cuerpo, y no lo hallaron.

Este detalle de María trasciende la opinión pública de los presentes. Va más allá del dinero si se trata de manifestar su gratitud y su amor por Jesús. Es una lección elocuente para todos nosotros. ¿Cuántas veces nos hemos detenido cuando nos disponíamos a realizar un gesto de caridad, una oración, un testimonio de fe, sólo por temor de lo que pudieran decir los que nos están viendo? María, sin embargo, nos enseña que, en nuestra relación con el Señor, no debemos tener temor cuando nuestro corazón nos sugiere hacer el bien.

Escrito por cantares2-12 01-01-1970 en General. Comentarios (0)