Ministerio de música Católica CANTARES 2.12

El trigo y la cizaña

Escrito por cantares2-12 28-07-2007 en General. Comentarios (0)
El trigo y la cizaña
Mateo13, 24-30. Tiempo Ordinario. Nosotros también somos tierra fértil dondese puede sembrar trigo y... cizaña
 
El trigo y la cizaña


Mateo 13, 24-30


En aquel tiempo, Jesús les propuso otra parábola diciendo: ElReino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semillaen su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembróencima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba yprodujo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amose acercaron a decirle: "Señor, ¿no sembraste semilla buena en tucampo? ¿Cómo es que tiene cizaña?" Él les contestó: "Algún enemigo hahecho esto." Le dijeron los siervos: "¿Quieres, pues, que vayamos arecogerla?" Jesús le dijo: "No, no sea que, al recoger la cizaña,arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta lasiega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primerola cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo enmi granero.


Reflexión


En el mundo se ven siempre dos tipos de hombre, el bueno o el malo.El campo es la tierra donde viven juntos los hombres buenos con losmalos. Si vemos los campos la forma del trigo es casi la misma que laforma de la cizaña, pero están tan juntos que es peligroso arrancar unasin hacer daño a otra. La cizaña roba agua y minerales de la tierradestinados al trigo.

Es una parábola que se refiere nuestro mundo. Aquí las aparienciasengañan. Nosotros también somos tierra fértil donde se puede sembrarcizaña, viene el enemigo cuando no lo esperamos, a veces sutilmenteenvuelto en medias verdades o para nuestro bien aparente. Sin embargo,estos dos campos diferentes, el mundo y nosotros mismos, estáncontinuamente guardados por el Sembrador. Él quita las yerbas quecrecen en nuestra tierra, nos protege como plantas débiles.

Pero podemos dejar todo el trabajo a Él, como dice san Agustín “el que te creó sin ti no te salvará sin ti”.Por eso debemos orar y velar para que no sembremos con una mano trigo ycon la otra cizaña. Debemos dar fruto de conversión para escuchar estaspalabras del sembrador: “la podaré y pondré abono para que dé más fruto”.

"Un dia salio un sembrador a sembrar..."

Escrito por cantares2-12 27-07-2007 en General. Comentarios (0)
Explicación de la parábola del sembrador
Mateo 13, 18-23. Tiempo Ordinario. Contamos con un medio excelente para la lucha: la oración.
 
Explicación de la parábola del sembrador

Mateo 13, 18-23.


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -Vosotros oíd loque significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra delReino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en sucorazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado enterreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta enseguida conalegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene unadificultad o persecución por la Palabra, sucumbe. Lo sembrado entrezarzas significa el que escucha la Palabra; pero los afanes de la viday la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Losembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y laentiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.


Reflexión


Lo verdaderamente asombroso es que la inmensa mayoría de las personas no luchan por «ser» alguien, sino por «tener»algo; no se apasionan por llenar sus almas, sino por ocupar un sillón;no se preguntan qué tienen por dentro, sino qué van a ponerse porfuera. Tal vez sea ésta la razón por la que en el mundo hay tantostantas marionetas y tan pocas, tan poquitas personas. Sí, hay que amarla lucha. Creer en algo muy serio. Luchar por ello. Seguir luchandocuando nos cansemos. Seguir adelante cuando nos cansemos de caminar.

Jesús nos explica en el pasaje evangélico de hoy que la vida delcristiano y la de todo hombre es lucha. Hay que vencer el viento, ladureza de las piedras, las espinas... Quien ha tenido la fortuna detrabajar en el campo, comprende perfectamente la parábola delsembrador. Y es que no basta con tirar la semilla para cosechar frutosabundantes. Hay que elegir el terreno. Hay que preparar la tierra. Hayque cuidar la semilla y tirarla a tiempo. Hay que regar, quitar lasmalas hierbas y, sobre todo, hay que segar en el momento oportuno.Implica lucha. Trabajo. Esfuerzo. Se dice que: «De los esforzados es el Reino de los Cielos».Es ley de vida. A veces cuesta. Lo importante, no es tanto lo quehacemos, sino el amor con el que obramos. Cuando hay amor, Dios bendicey nos premia, aun si en muchas ocasiones no lo parece a primera vista.Para lograr estar siempre en la «lucha» contamos con un medio excelente: la oración. Jesús la usó y siempre le funcionó.

Cuando le preguntaron al jugador argentino del Udinese y de laselección de Argentina, Abel Eduardo Balbo, cuál era su experiencia dela oración respondió: “La oración es fundamental en mi vida. Oro aDios cada día, lo hago desde que era niño. Me lo ha enseñado mi madre.Leo cotidianamente la Biblia y me doy cuenta de cuánto son ridículoslos problemas del fútbol frente a la realidad verdadera de los hombres.Para mí es muy importante rezar cotidianamente: si uno quiere, siempreencuentra el tiempo para dedicarlo exclusivamente a Dios porque nada ninadie es más importante que Él”.

Ojalá que sepamos valernos de la oración para permanecer en la «lucha» venciendo esos «problemas» cotidianos por amor a Dios y a nuestros hermanos.

San Joaquin y Santa Ana

Escrito por cantares2-12 27-07-2007 en General. Comentarios (0)
El sentido de las parábolas
Mateo13, 10-17. Tiempo Ordinario. Jesús nos pide docilidad y sencillez decorazón para poder acoger sus palabras.
 
El sentido de las parábolas
Mateo 13, 10-17


"En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron:
-¿Por qué les hablas en parábolas?
Él les contestó: -A vosotros se os ha concedido conocer lossecretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene sele dará de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene.Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oírni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: “Oiréiscon los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque estáembotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado losojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender conel corazón, ni convertirse para que yo los cure”. Dichosos vuestrosojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. Os aseguro que muchosprofetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, yoír lo que oís y no lo oyeron"
.


Reflexión


Cuando un médico quiere poner una vacuna, necesita que el pacienterelaje sus músculos y sea dócil, porque si no, la aguja le hará daño ypuede quedarse sin recibir la medicina.

Dios regaló a su pueblo una Ley e hizo con él una Alianza. De estamanera le preparó para la venida de su Hijo. Sin embargo, algunosendurecieron el corazón y no fueron capaces de acoger la Revelación.Por eso Jesús se muestra triste en este pasaje evangélico, porque Élera el cumplimiento de lo que anunciaron los profetas y justos y muchosno supieron recibirle.

Las palabras desconcertantes: “al que tiene se le dará de sobra, yal que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene” se refieren alaumento o disminución de la capacidad para entender el mensaje deCristo. Unos comprenderán y se alegrarán con esa luz, pero los que seendurecen voluntariamente quedarán más confundidos.

Jesús nos pide docilidad, sencillez de corazón, apertura para poderacoger sus palabras. Aunque es posible que no nos sintamos capacitadospara ello. En este caso, debemos pedirle confiadamente: “Señor,ayúdame, haz que vea, que comprenda lo que quieres decirme”.



SALUDAMOS A TODOS LOS ABUELITOS DE NUESTRAS FAMILIAS Y DE TODO EL MUNDO


"Mi madre y mis hermanos son los que cumplen con la voluntad de mi padre..."

Escrito por cantares2-12 25-07-2007 en General. Comentarios (1)
Los parientes de Jesús
Mateo 12,46-50. Tiempo Ordinario. Los que hagan la voluntad de mi Padre... esos son mis hermanos y mi madre.
 
Los parientes de Jesús

Mateo 12,46-50

En aquel tiempo, todavía estaba hablando Jesús a la muchedumbre,cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban dehablar con Él. Alguien le dijo: ¡Oye! ahí fuera están tu madre y tushermanos que desean hablarte. Pero él respondió al que se lo decía:¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y, extendiendo su manohacia sus discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos. Puestodo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mihermano, mi hermana y mi madre.


Reflexión:


¿Quién es mi madre y quiénes mis hermanos? Es una pregunta que aúnhoy Cristo lanza a cada uno de los que le siguen por el camino de ladonación total en el cristianismo. En aquella oportunidad Cristo nopredicaba sólo a sus apóstoles sino a cuantos lo seguían y queríanaprender de Él. Por tanto no se trata de una pregunta a algunoexclusivamente consagrados a su seguimiento sino que está dirigida atodos los bautizados. Es allí cuando de pronto llega la dulce madre yalgunos de sus “hermanos” que en la usanza de esa culturasignificaba los parientes y no únicamente los hermanos carnales. (Asíse les decía a los primos hermanos)

Quieren hablar con Jesús. Se lo comunican. Cualquiera hubierapensado que el Señor, como buen hijo, hubiera dejado todo para atendera los suyos. Realmente nada impide pensar que debió atender a su madrecon premura y atención. Sin embargo, el texto evangélico no nos señalauna gracia que sólo correspondía a los suyos sino que nos reporta laenseñanza que quiere sacar el Señor de eso tan banal como dejar laconversación y hablar con su mamá.

¿Quién es mi madre y quiénes mis hermanos?, preguntará a losatentísimos auditores. Nadie se lo esperaba. Ni siquiera nosotros sinos lo preguntara hoy, y, de hecho, nos lo pregunta porque el Evangelioes palabra viva de Cristo. Cuantos hicieren la voluntad de mi Padre...esos son mis hermanos y mis hermanas y mi madre. Nada más significativoni más lógico. Si el Señor se hizo hombre para redimirnos, nosotros loshombres nos asemejaremos a Él en la medida en que nos igualemos en loque más amó Cristo, como fue en cumplir la Voluntad de su Padre queestá en los cielos.

Entonces, la pregunta sigue siendo viva y operante en cada uno delos que profesamos el nombre de cristianos: ¿Somos al presente hermanosverdaderamente de Cristo en el cumplimiento exquisito de la VoluntadSantísima de su Padre Celestial?


El juicio de los fariseos

Escrito por cantares2-12 23-07-2007 en General. Comentarios (0)
El juicio de los fariseos
Mateo12, 38-42. Tiempo Ordinario. Nosotros podemos correr el peligro depedir a Cristo que nos envíe una señal para seguir creyendo.
 
El  juicio de los fariseos

Mateo 12, 38-42

En aquel tiempo, un grupo de letrados y fariseos dijeron aJesús: Maestro, queremos ver un milagro tuyo. Él les contestó: Estageneración perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará mássigno que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás enel vientre de la ballena, pues tres días y tres noches estará el Hijodel Hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación,los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellosse convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es másque Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur selevantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confinesde la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno quees más que Salomón.


Reflexión


Vivimos en la era de internet, de las comunicaciones mundiales entiempo real, de las empresas de mensajería que en menos de 24 horasmandan un paquete al otro extremo del globo terráqueo. El hombremoderno todo lo quiere ver, todo lo quiere tocar. Quiere pruebas detodo lo que se le dice.
Esto no es algo exclusivo de nuestro tiempo.

A Jesucristo también los judíos le pedían señales para creer.Querían ver y tocar. Y no es que Cristo no hubiese hecho señales, puestodos sabemos que curó a enfermos y libró a muchos de espíritus que lesatormentaban. A los judíos de aquel entonces no les bastaba eso.Querían verlo por sus mismos ojos. Querían tocar, sentir el milagro.

Nosotros los cristianos podemos correr el peligro de pedir a Cristoque nos envíe una señal para seguir creyendo. Sabemos que Él es Dios,pero queremos dar gusto a nuestros sentidos. Queremos ver y tocar.¿Queremos un Cristo “showman”, un espectáculo que nos ahorre elesfuerzo de la fe? Nos olvidamos de que Dios no está en las grandestempestades ni en los terremotos, no está en los telediarios ni en lasprimeras páginas de los periódicos.

Dios se hace presente en el susurro que se escucha en nuestrasalmas, en el momento de silencio en el que le buscamos tras una jornadade trabajo llena de dificultades y ajetreo, en el encuentro familiar deoración en el que le hacemos partícipes de nuestras cosas, en la pazdel corazón de quien deja por un momento todas las cosas para escucharde Aquel que le ama las palabras de amor que le ayudan a creer en Élcon mayor certeza que si nos hubiese dado las señales que le pedíamos.