Ministerio de música Católica CANTARES 2.12

II domingo del tiempo ordinario Ciclo A

Escrito por cantares2-12 20-01-2008 en General. Comentarios (0)
El Cordero, toda una simbología
Juan1, 29-34. Tiempo Ordinario. ¡Gracias porque de verdad creo que eres elCordero de Dios que quitas el pecado del mundo!
 
El Cordero, toda una simbología
Juan 1, 29-34


En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús venir hacia él exclamó: «Heahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es porquien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delantede mí, porque existía antes que yo. Y yo no le conocía, pero he venidoa bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel». Y Juan diotestimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una palomadel cielo y se quedaba sobre él. Y yo no le conocía pero el que meenvió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja elEspíritu y se queda sobre Él, ése es el que bautiza con EspírituSanto." Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido deDios».


Reflexión


“Es tan manso como un cordero”, solemos decir con ciertafrecuencia. Y, en efecto, el cordero es como el símbolo de lamansedumbre, de la bondad y de la paz. Es un animalito inocuo ytotalmente indefenso; más aún, cuando es todavía pequeño, nos despiertasentimientos de viva simpatía por su candor e inocencia.

Pues Jesucristo nuestro Señor no rehusó adjudicarse a sí mismo eltítulo de “Cordero de Dios”. Es verdad que fue Juan Bautista el que selo aplicó, pero Jesús no lo rechaza. Es más, lo acepta de buen grado.

Fue el Papa san Sergio I quien introdujo el “Agnus Dei” en el ritode la Misa, justo antes de la Comunión. Y, desde entonces, todos losfieles cristianos recordamos diariamente aquellas palabras delBautista: “He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.

Desde los primerísimos siglos de la Iglesia, la imagen del corderoha sido un símbolo tradicional en la iconografía y en la liturgiacatólica. Con frecuencia lo vemos grabado o pintado en los lugares yobjetos de culto, bordado en los ornamentos sagrados o esculpido en elarte sacro. Pronto esta figura, junto con la del pez, fue un signocomún entre los cristianos. Y, para comprenderlo mejor, tratemos de verbrevemente la rica simbología bíblica que está detrás.

El profeta Jeremías, perseguido por sus enemigos por predicar en elnombre de Dios, se compara a sí mismo como “a un cordero llevado almatadero” (Jer 11, 19). Poco más tarde, el profeta Isaías retoma estamisma imagen en el famoso cuarto canto del Siervo de Yahvé, que debemorir por los pecados del mundo y que no abre la boca para protestar, apesar de todas las injurias e injusticias que se cometen contra él,manso e indefenso como un “cordero llevado al matadero” (Is 53, 7). Enel libro de los Hechos de los Apóstoles se narra que el eunuco deEtiopía iba leyendo este texto en su carroza y que el apóstol Felipe leexplicó quién era ese Siervo doliente de Yahvé descrito por el profeta:Jesús, nuestro Mesías, que nos redimió con los dolores y quebrantos desu pasión.

Pero, además, el tema del cordero se remonta hasta la época deMoisés y a la liberación de Israel de manos del faraón. El libro delÉxodo nos narra que, cuando Dios decidió liberar a su pueblo de laesclavitud de Egipto, ordenó que cada familia sacrificase un corderosin defecto, macho, de un año, que lo comiesen por la noche y que consu sangre untaran las jambas de las puertas en donde se encontraban.Con este gesto fueron salvados todos los israelitas de la plagaexterminadora que asoló aquella noche al país de Egipto, matando atodos sus primogénitos (Ex 12, 1-14). Unos días más tarde, en el monteSinaí, Dios consumía su alianza con Israel sellando su pacto con lasangre del cordero pascual (Ex 24, 1-11). Es entonces cuando Israelqueda convertido en el pueblo de la alianza, de la propiedad de Dios,en pueblo sacerdotal, elegido y consagrado a Dios con un vínculo deltodo singular (Ex 19, 5-6).

En el Nuevo Testamento, la tradición cristiana ha visto en elcordero, con toda razón, la imagen de Cristo mismo. San Pablo,escribiendo a los fieles de Corinto, les dice que les transmite unatradición que él, a su vez, ha recibido y procede de manos del Señor:“Que el Señor Jesús, en la noche que iban a entregarlo, tomó pan y,pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: ‘Esto es miCuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía’. Y lomismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: ‘Este cáliz es lanueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis,en memoria mía’. Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis delcáliz, proclamáis la muerte del Señor hasta que vuelva” (I Cor 11,23-26).

Cristo, “nuestro Cordero pascual, ha sido inmolado”, decía Pablo ala comunidad de Corinto (I Cor 5, 7). Y Pedro, en su primera epístola,invitaba a los fieles a recordar que “habían sido rescatados de su vanovivir no con oro o plata, que son bienes corruptibles, sino con lasangre preciosa de Cristo, Cordero sin defecto ni mancha” (I Pe 1,18-19).

Y también en el libro del Apocalipsis encontraremos esta imagen endiversos momentos. Aparece con tonos solemnes y dramáticos un cordero,como degollado, rodeado de los cuatro vivientes y de los veinticuatroancianos, y es el único capaz de presentarse ante el trono de laMajestad de Dios y abrir los sellos del libro sagrado. Entonces todoslos ancianos y miles y miles de la corte celestial se postran delantedel cordero para tributarle honor, gloria y adoración por los siglos(Ap 5, 2-9.13).

Y al final del Apocalipsis –que es también la conclusión de toda laBiblia— se nos presentan, en todo su espendor y belleza, las bodasmísticas del Cordero con su Iglesia, que aparece toda hermosa yricamente ataviada, como una novia que se engalana para su esposo (Ap19, 6-9; 21, 9).

A esta luz, el símbolo del cordero se nos ha llenado de sentido yde una riqueza teológica y espiritual fuera de serie. Ese corderopascual es Jesucristo mismo. Es el verdadero cordero que quita elpecado del mundo, el Cordero pascual de nuestra redención, que seinmoló como sacrificio perfecto en su Sangre e instituyó comosacramento la noche del Jueves Santo. Así, su Iglesia puede celebrartodos los días, en la Santa Misa y en los demás sacramentos, elmemorial de la pasión, muerte y gloriosa resurrección del Señor, paraprolongar su presencia entre nosotros y su acción salvadora hasta elfinal de los tiempos.

Gracias a esto, hoy todos los católicos del mundo repetimosdiariamente en el santo sacrificio eucarístico esas mismas palabras,por labios del sacerdote: “Éste es el Cordero de Dios que quita elpecado del mundo. ¡Dichosos los invitados al banquete del Señor!”.

Ojalá que, a partir de hoy, cada vez que digamos estas palabras, lohagamos con todo el fervor de nuestra fe, de nuestro amor y adoración,pidiendo a Dios por la salvación de toda la humanidad. ¡Éstos son losdeseos de Jesucristo, el gran Cordero y Pastor de nuestras almas!

El Señor de Esquipulas

Escrito por cantares2-12 15-01-2008 en General. Comentarios (0)


El ministerio demusica católica, Cantares 2, 12, Saluda coordialmente al pueblo deGuatemala, en esta fiesta tan importante como lo es la del Señor deEsquipulas, y suplicamos las bendiciones del Cristo negro, para todosaquellos que veneramos tan admirable imagen, y para el pueblo católicofuera de nuestras fronteras, bendiciones del moreno Señor deEsquipulas, Que Dios nos bendiga


Santa Marìa Madre de Dios

Escrito por cantares2-12 01-01-2008 en General. Comentarios (0)


Santa María, Madre de Dios
Primera fiesta mariana que apareció en la Iglesia occidental. 1 de enero
 
María, Madre de Dios, Santa

Enero 1


Es el mejor de los comienzos posibles para elsantoral. Abrir el año con la solemnidad de la Maternidad divina deMaría es el mejor principio como es también el mejor colofón. Ella estáa la cabeza de todos los santos, es la mayor, la llena de Gracia por labondad, sabiduría, amor y poder de Dios; ella es el culmen de todaposible fidelidad a Dios, amor humano en plenitud. No extraña elcalificativo superlativo de "santísima" del pueblo entero cristiano yes que no hay en la lengua mayor potencia de expresión. Madre de Dios ytambién nuestra... y siempre atendida su oración.

Los evangelios hablan de ella una quincena de veces, depende delcómputo que se haga dentro de un mismo pasaje, señalando una vez o más.

El resumen de su vida entre nosotros es breve y humilde: vive enNazaret, allá en Galilea, donde concibió por obra del Espíritu Santo aJesús y se desposó con José.

Visita a su parienta Isabel, la madre del futuro Precursor, cuandoestá embarazada de modo imprevisto y milagroso de seis meses; con ellaconvive, ayudando, e intercambiando diálogos místicos agradecidos latemporada que va hasta el nacimiento de Juan.

Por el edicto del César, se traslada a Belén la cuna de losmayores, para empadronarse y estar incluida en el censo junto con suesposo. La Providencia hizo que en ese entonces naciera el Salvador,dándolo a luz a las afueras del pueblo en la soledad, pobreza, ydesconocimiento de los hombres. Su hijo es el Verbo encarnado, laSegunda Persona de Dios que ha tomado carne y alma humana.

Después vino la Presentación y la Purificación en el Templo.

También la huída a Egipto para buscar refugio, porque Herodes pretendía matar al Niño después de la visita de los magos.

Vuelta la normalidad con la muerte de Herodes, se produce elregreso; la familia se instala en Nazaret donde ya no hay nadaextraordinario, excepción hecha de la peregrinación a Jerusalén en laque se pierde Jesús, cuando tenía doce años, hasta que José y María leencontraron entre los doctores, al cabo de tres días de angustiosabúsqueda.

Ya, en la etapa de la "vida pública" de Jesús, María aparecesiguiendo los movimientos de su hijo con frecuencia: en Caná, saca elprimer milagro; alguna vez no se le puede aproximar por la muchedumbreo gentío.

En el Calvario, al llegar la hora impresionante de la redención pormedio del cruentísimo sufrimiento, está presente junto a la cruz dondepadece, se entrega y muere el universal salvador que es su hijo y suDios.

Finalmente, está con sus nuevos hijos _que estuvieron presentes enla Ascensión_ en el "piso de arriba" donde se hizo presente el EspírituSanto enviado, el Paráclito prometido, en la fiesta de Pentecostés.

Con la lógica desprendida del evangelio y avalada por la tradición,vivió luego con Juan, el discípulo más joven, hasta que murió o nomurió, en Éfeso o en Jerusalén, y pasó al Cielo de modo perfecto,definitivo y cabal por el querer justo de Dios que quiso glorificarla.

Dio a su hijo lo que cualquier madre da: el cuerpo, que en su casoera por concepción milagrosa y virginal. El alma humana, espiritual einmortal, la crea y da Dios en cada concepción para que el hombreengendrado sea distinto y más que el animal. La divinidad, lógico, nonace por su eternidad.

El sujeto nacido en Belén es peculiar. Al tiempo que es Dios, eshombre. Alta teología clasifica lo irrepetible de su ser, afirmando dosnaturalezas en única personalidad. El Dios infinito, invisible,inmenso, omnipotente en su naturaleza es ahora pequeño, visible, tanlimitado que necesita atención. Lo invisible de Dios se hace visible enJesús, lo eterno de Dios entra con Jesús en la temporalidad, loinaccesible de Dios es ya próximo en la humanidad, la infinitud de Diosse hace limitación en la pequeñez, la sabiduría sin límite de Dios estorpeza en el gemido humano del bebé Jesús y la omnipotencia es ahoranecesidad.

María es madre, amor, servicio, fidelidad, alegría, santidad,pureza. La Madre de Dios contempla en sus brazos la belleza, la bondad,la verdad con gozoso asombro y en la certeza del impenetrable misterio.





María guardaba todo en su corazón
Lucas2, 16-21. Navidad. Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. María estambién madre tuya, a lo largo de los días y los meses del año.
 
María guardaba todo en su corazón
Lucas 2, 16-21


Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niñoacostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habíandicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillabande lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todasestas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieronglorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto,conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ochodías para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio elángel antes de ser concebido en el seno.


Reflexión

Empezamos el año festejando a la Virgen. Es una oportunidad de oro para ponernos en sus manos desde el primer respiro del año.

Los hombres, al igual que hace dos mil años, siguen necesitando deCristo. Pero pocos le reciben y le aceptan, porque se olvidan delejemplo que nos dan María y los pastorcillos. El Evangelio nos dice quelos pastores después de escuchar el mensaje del ángel “fueron a todaprisa”.. Porque los “sencillos de corazón verán a Dios”. Es decir,pusieron en práctica lo que les pedía Dios: caminar hacia Belén, dondeencontrarían al Salvador. Y es precisamente esto lo que necesitamos.Sabemos que para tener a Cristo hay que decidirse a dejar los “rebaños”del egoísmo, de la comodidad, el placer y la vanidad, pues no existe unCristo a nuestra medida, sino el único Cristo que encontraron lospastorcillos “un niño envuelto en pañales recostado en un pesebre”.Para llegar a Él hace falta ser humildes, pues la entrada de la cuevaes pequeña y exige agacharse. Es Dios mismo quien nos enseña, desde esepesebre, que su seguimiento exige cruz, dolor, humildad, pureza ypobreza de corazón, y obediencia a la voluntad de Dios. Y es esto loque da la paz y la felicidad en el corazón. María, la Madre de Dios,nos enseña que para llegar a Cristo hace falta también la oración. Ella“guardaba todas la cosas y las meditaba en su corazón”.

Para ser Madre de Dios, María no tuvo que renunciar o dejar almargen nada de su feminidad, al contrario, la tuvo que realizar ennobleza y plenitud, santificada como fue por la acción del EspírituSanto.

Al nacer de una mujer Dios ha enaltecido y llevado a perfección "elgenio femenino" y la dignidad de la mujer y de la madre. La Iglesia, alcelebrar el uno de enero la maternidad divina de María, reconoce gozosaque María es también madre suya, que a lo largo de los días y los mesesdel año engendra nuevos hijos para Dios.

Madre, bendición y memoria. En el designio de Dios, que es fuentede la maternidad, ésta es siempre una bendición: como a María, se puededecir a toda madre: "Bendito el fruto de tu vientre". Una bendiciónprimeramente para la misma mujer, que mediante la generación dacumplimiento a la aspiración más fuerte y más noble de su constitución,de su psicología y de su intimidad. Bendición para el matrimonio, en elque el hijo favorece la unidad, la entrega, la felicidad. Bendiciónpara la Iglesia, que ve acrecentar el número de sus hijos y la familiade Dios. Bendición para la sociedad, que se verá enriquecida con laaportación de nuevos ciudadanos al servicio del bien común.

La maternidad es también memoria. María hacía ´memoria´ de todas esas cosas en su corazón.Memoria no tanto de sí misma, cuanto del hijo, sobre todo de losprimeros años de su vida en que dependía totalmente de ella. Memoriaque agradece a Dios el don inapreciable del hijo. Memoria quereflexiona y medita las mil y variadas peripecias de la existencia desus hijos. Memoria que hace sufrir y llorar, que consuela, alegra yenternece. Memoria serena y luminosa, que recupera retazossignificativos del pasado para bendecir a Dios y cantar, como María, un"magnificat",

Si queremos salir de estas Navidades “glorificando y alabando aDios por todo lo que hemos visto y oído” y de habernos encontrado conCristo niño, hace falta desprendimiento de nosotros mismos, humildad yoración. Y así, todos los que nos escuchen se maravillarán de las cosasque les decimos.