Ministerio de música Católica CANTARES 2.12

Maria

Nuestra Señora de Lourdes, 150 años de su aparición

Escrito por cantares2-12 11-02-2008 en General. Comentarios (0)
Nuestra Señora de Lourdes
Fiesta, 11 de febrero. 150 años de la primera aparición de Lourdes
 
Nuestra Señora de Lourdes

Febrero 11
Fiesta

Etimológicamente significa “lugar agreste”. Viene de la lengua francesa.

150 años de la primera aparición de Lourdes

El lunes 11 de febrero de 2008 celebramos los 150 años de laprimera aparición de la Virgen en Lourdes, Francia. Bernardita deSoubirous fue la elegida por Dios para ser testigo y mensajera de tanextraordinaria iniciativa del Creador. La Madre de Jesús, nuestra Madretambién, supo como siempre enamorar a las multitudes y convocar a lospueblos de las naciones alrededor de la majestuosa imagen que de Ellase difundió.

Lourdes ha sido fuente de sanación física para mucha gente, yquizás ha sido este el milagro más visible que Dios ha realizado paraconfirmar y sostener la fe en la obra. Pero sin dudas que la sanaciónespiritual, la conversión de las almas, ha sido el fruto másextraordinario que las generaciones han manifestado como evidencia dela potencia de los actos de Dios en esta tierra.

Bernardita fue también instrumento de confirmación del Dogma de laInmaculada Concepción, para alegría de los que amamos la pureza deMaría, reconocida de este modo en las propias palabras de la Reina delCielo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Hoy, después de 150 años, laspalabras de María resuenan en nuestros oídos con la misma fuerza, comoun cristal puro que resuena y sacude con su timbre los tímpanos delmundo.

Gloria a Dios por Su Amor manifestado en regalo tan extraordinario.Nuestra Señora de Lourdes renueve nuestros corazones y nuestras mentes,para que emerja sonriente y esplendorosa nuestra propia conversión.

Santa Marìa Madre de Dios

Escrito por cantares2-12 01-01-2008 en General. Comentarios (0)


Santa María, Madre de Dios
Primera fiesta mariana que apareció en la Iglesia occidental. 1 de enero
 
María, Madre de Dios, Santa

Enero 1


Es el mejor de los comienzos posibles para elsantoral. Abrir el año con la solemnidad de la Maternidad divina deMaría es el mejor principio como es también el mejor colofón. Ella estáa la cabeza de todos los santos, es la mayor, la llena de Gracia por labondad, sabiduría, amor y poder de Dios; ella es el culmen de todaposible fidelidad a Dios, amor humano en plenitud. No extraña elcalificativo superlativo de "santísima" del pueblo entero cristiano yes que no hay en la lengua mayor potencia de expresión. Madre de Dios ytambién nuestra... y siempre atendida su oración.

Los evangelios hablan de ella una quincena de veces, depende delcómputo que se haga dentro de un mismo pasaje, señalando una vez o más.

El resumen de su vida entre nosotros es breve y humilde: vive enNazaret, allá en Galilea, donde concibió por obra del Espíritu Santo aJesús y se desposó con José.

Visita a su parienta Isabel, la madre del futuro Precursor, cuandoestá embarazada de modo imprevisto y milagroso de seis meses; con ellaconvive, ayudando, e intercambiando diálogos místicos agradecidos latemporada que va hasta el nacimiento de Juan.

Por el edicto del César, se traslada a Belén la cuna de losmayores, para empadronarse y estar incluida en el censo junto con suesposo. La Providencia hizo que en ese entonces naciera el Salvador,dándolo a luz a las afueras del pueblo en la soledad, pobreza, ydesconocimiento de los hombres. Su hijo es el Verbo encarnado, laSegunda Persona de Dios que ha tomado carne y alma humana.

Después vino la Presentación y la Purificación en el Templo.

También la huída a Egipto para buscar refugio, porque Herodes pretendía matar al Niño después de la visita de los magos.

Vuelta la normalidad con la muerte de Herodes, se produce elregreso; la familia se instala en Nazaret donde ya no hay nadaextraordinario, excepción hecha de la peregrinación a Jerusalén en laque se pierde Jesús, cuando tenía doce años, hasta que José y María leencontraron entre los doctores, al cabo de tres días de angustiosabúsqueda.

Ya, en la etapa de la "vida pública" de Jesús, María aparecesiguiendo los movimientos de su hijo con frecuencia: en Caná, saca elprimer milagro; alguna vez no se le puede aproximar por la muchedumbreo gentío.

En el Calvario, al llegar la hora impresionante de la redención pormedio del cruentísimo sufrimiento, está presente junto a la cruz dondepadece, se entrega y muere el universal salvador que es su hijo y suDios.

Finalmente, está con sus nuevos hijos _que estuvieron presentes enla Ascensión_ en el "piso de arriba" donde se hizo presente el EspírituSanto enviado, el Paráclito prometido, en la fiesta de Pentecostés.

Con la lógica desprendida del evangelio y avalada por la tradición,vivió luego con Juan, el discípulo más joven, hasta que murió o nomurió, en Éfeso o en Jerusalén, y pasó al Cielo de modo perfecto,definitivo y cabal por el querer justo de Dios que quiso glorificarla.

Dio a su hijo lo que cualquier madre da: el cuerpo, que en su casoera por concepción milagrosa y virginal. El alma humana, espiritual einmortal, la crea y da Dios en cada concepción para que el hombreengendrado sea distinto y más que el animal. La divinidad, lógico, nonace por su eternidad.

El sujeto nacido en Belén es peculiar. Al tiempo que es Dios, eshombre. Alta teología clasifica lo irrepetible de su ser, afirmando dosnaturalezas en única personalidad. El Dios infinito, invisible,inmenso, omnipotente en su naturaleza es ahora pequeño, visible, tanlimitado que necesita atención. Lo invisible de Dios se hace visible enJesús, lo eterno de Dios entra con Jesús en la temporalidad, loinaccesible de Dios es ya próximo en la humanidad, la infinitud de Diosse hace limitación en la pequeñez, la sabiduría sin límite de Dios estorpeza en el gemido humano del bebé Jesús y la omnipotencia es ahoranecesidad.

María es madre, amor, servicio, fidelidad, alegría, santidad,pureza. La Madre de Dios contempla en sus brazos la belleza, la bondad,la verdad con gozoso asombro y en la certeza del impenetrable misterio.





María guardaba todo en su corazón
Lucas2, 16-21. Navidad. Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. María estambién madre tuya, a lo largo de los días y los meses del año.
 
María guardaba todo en su corazón
Lucas 2, 16-21


Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niñoacostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habíandicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillabande lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todasestas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieronglorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto,conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ochodías para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio elángel antes de ser concebido en el seno.


Reflexión

Empezamos el año festejando a la Virgen. Es una oportunidad de oro para ponernos en sus manos desde el primer respiro del año.

Los hombres, al igual que hace dos mil años, siguen necesitando deCristo. Pero pocos le reciben y le aceptan, porque se olvidan delejemplo que nos dan María y los pastorcillos. El Evangelio nos dice quelos pastores después de escuchar el mensaje del ángel “fueron a todaprisa”.. Porque los “sencillos de corazón verán a Dios”. Es decir,pusieron en práctica lo que les pedía Dios: caminar hacia Belén, dondeencontrarían al Salvador. Y es precisamente esto lo que necesitamos.Sabemos que para tener a Cristo hay que decidirse a dejar los “rebaños”del egoísmo, de la comodidad, el placer y la vanidad, pues no existe unCristo a nuestra medida, sino el único Cristo que encontraron lospastorcillos “un niño envuelto en pañales recostado en un pesebre”.Para llegar a Él hace falta ser humildes, pues la entrada de la cuevaes pequeña y exige agacharse. Es Dios mismo quien nos enseña, desde esepesebre, que su seguimiento exige cruz, dolor, humildad, pureza ypobreza de corazón, y obediencia a la voluntad de Dios. Y es esto loque da la paz y la felicidad en el corazón. María, la Madre de Dios,nos enseña que para llegar a Cristo hace falta también la oración. Ella“guardaba todas la cosas y las meditaba en su corazón”.

Para ser Madre de Dios, María no tuvo que renunciar o dejar almargen nada de su feminidad, al contrario, la tuvo que realizar ennobleza y plenitud, santificada como fue por la acción del EspírituSanto.

Al nacer de una mujer Dios ha enaltecido y llevado a perfección "elgenio femenino" y la dignidad de la mujer y de la madre. La Iglesia, alcelebrar el uno de enero la maternidad divina de María, reconoce gozosaque María es también madre suya, que a lo largo de los días y los mesesdel año engendra nuevos hijos para Dios.

Madre, bendición y memoria. En el designio de Dios, que es fuentede la maternidad, ésta es siempre una bendición: como a María, se puededecir a toda madre: "Bendito el fruto de tu vientre". Una bendiciónprimeramente para la misma mujer, que mediante la generación dacumplimiento a la aspiración más fuerte y más noble de su constitución,de su psicología y de su intimidad. Bendición para el matrimonio, en elque el hijo favorece la unidad, la entrega, la felicidad. Bendiciónpara la Iglesia, que ve acrecentar el número de sus hijos y la familiade Dios. Bendición para la sociedad, que se verá enriquecida con laaportación de nuevos ciudadanos al servicio del bien común.

La maternidad es también memoria. María hacía ´memoria´ de todas esas cosas en su corazón.Memoria no tanto de sí misma, cuanto del hijo, sobre todo de losprimeros años de su vida en que dependía totalmente de ella. Memoriaque agradece a Dios el don inapreciable del hijo. Memoria quereflexiona y medita las mil y variadas peripecias de la existencia desus hijos. Memoria que hace sufrir y llorar, que consuela, alegra yenternece. Memoria serena y luminosa, que recupera retazossignificativos del pasado para bendecir a Dios y cantar, como María, un"magnificat",

Si queremos salir de estas Navidades “glorificando y alabando aDios por todo lo que hemos visto y oído” y de habernos encontrado conCristo niño, hace falta desprendimiento de nosotros mismos, humildad yoración. Y así, todos los que nos escuchen se maravillarán de las cosasque les decimos.