Ministerio de música Católica CANTARES 2.12

Semana

Sabado Santo

Escrito por cantares2-12 07-04-2007 en General. Comentarios (2)
Sábado Santo.
Tratemos de imitar a María en sufe, en su esperanza y en su amor, que la sostienen en medio de laprueba.
 
María es la primera partícipe de todo el sacrificio


Contemplemos el corazón de la Santísima Virgen —dolorido en lapasión—, en las lamentaciones del profeta Jeremías. El profeta estárefiriéndose a la destrucción de Jerusalén, pero en esta poesía, que esla lamentación, hay muchos textos que recogen el dolor de una madre, eldolor de María. Como dice el profeta: “Un Dios que rompe las vallas y entra en la ciudad”.

Podría ser interesante el tomar este texto desde el capítulo II delas lamentaciones de Jeremías, e ir viendo cómo se va desarrollandoeste dolor en el corazón de la Santísima Virgen, porque puede surgir ennuestra alma una experiencia del dolor de María, por lo que Dios hahecho en Ella, por lo que Dios ha realizado en Ella; pero puede darnostambién una experiencia muy grande de cómo María enfrenta con fe estedolor tan grande que Dios produce en su corazón.

Un dolor que a Ella le viene al ver a su hijo en todo lo que habíapadecido; un dolor que le viene al ver la ingratitud de los discípulosque habían abandonado a su hijo; el dolor que tuvo que tener María alconsiderar la inocencia de su hijo; y sobre todo, el dolor que tendríaque provenirle a la Santísima Virgen de su amor tan tierno por su hijo,herido por las humillaciones de los hombres.

María, el Sábado Santo en la noche y domingo en la madrugada, esuna mujer que acaba de perder a su hijo. Todas las fibras de su serestán sacudidas por lo que ha visto en los días culminantes de lapasión. Cómo impedirle a María el sufrimiento y el llanto, si habíapasado por una dramática experiencia llena de dignidad y de decoro,pero con el corazón quebrantado.

María —no lo olvidemos—, es madre; y en ella está presente lafuerza de la carne y de la sangre y el efecto noble y humano de unamadre por su hijo. Este dolor, junto con el hecho de que María hayavivido todo lo que había vivido en la pasión de su hijo, muestra sucompromiso de participación total en el sacrificio redentor de Cristo.María ha querido participar hasta el final en los sufrimientos deJesús; no rechazó la espada que había anunciado Simeón, y aceptó conCristo el designio misterioso de su Padre. Ella es la primera partícipede todo sacrificio. María queda como modelo perfecto de todos aquellosque aceptaron asociarse sin reserva a la oblación redentora.

¿Qué pasaría por la mente de nuestra Señora este sábado en la nochey domingo en la madrugada? Todos los recuerdos se agolpan en la mentede María: Nazaret, Belén, Egipto, Nazaret de nuevo, Canaán, Jerusalén.Quizá en su corazón revive la muerte de José y la soledad del Hijo conla madre después de la muerte de su esposo...; el día en que Cristo semarchó a la vida pública..., la soledad durante los tres últimos años.Una soledad que, ahora, Sábado Santo, se hace más negra y pesada. Sontodas las cosas que Ella ha conservado en su corazón. Y si conservabaen el corazón a su Hijo en el templo diciéndole: “¿Acaso no debo estar en las cosas de mi Padre?”. ¡Qué habría en su corazón al contemplar a su Hijo diciendo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu, todo está consumado”!

¿Cómo estaría el corazón de María cuando ve que los pocosdiscípulos que quedan lo bajan de la cruz, lo envuelven en lienzosaromáticos, lo dejan en el sepulcro? Un corazón que se ve bañado eiluminado en estos momentos por la única luz que hay, que es la delViernes Santo. Un corazón en el que el dolor y la fe se funden. Veamostodo este dolor del alma, todo este mar de fondo que tenía que habernecesariamente en Ella. Apenas hacía veinticuatro horas que habíamuerto su hijo. ¡Qué no sentiría la Santísima Virgen!

Junto con esta reflexión, penetremos en el gozo de María en laresurrección. Tratemos de ver a Cristo que entra en la habitación dondeestá la Santísima Virgen. El cariño que habría en los ojos de nuestroSeñor, la alegría que habría en su alma, la ilusión de poderla decir asu madre: “Estoy vivo”. El gozo de María podría ser el simplegozo de una madre que ve de nuevo a su hijo después de una tremendaangustia; pero la relación entre Cristo y María es mucho más sólida,porque es la relación del Redentor con la primera redimida, que vetriunfador al que es el sentido de su existencia.

Cristo, que llega junto a María, llena su alma del gozo que nace dever cumplida la esperanza. ¡Cómo estaría el corazón de María con la feiluminada y con la presencia de Cristo en su alma! Si la encarnación,siendo un grandísimo milagro, hizo que María entonase el Magníficat: “Mialegría qué grande es cuando ensalza mi alma al Señor. Cuánto se alegrami alma en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de suesclava, y desde ahora me dirán dichosa todas las generaciones, porqueel Poderoso ha hecho obras grandes en mí, su nombre es Santo”.¿Cuál sería el nuevo Magníficat de María al encontrarse con su hijo?¿Cuál sería el canto que aparece por la alegría de ver que el Señor hacumplido sus promesas, que sus enemigos no han podido con Él?

Y por qué no repetir con María, junto a Jesús resucitado, eseMagníficat con un nuevo sentido. Con el sentido ya no simplemente deuna esperanza, sino de una promesa cumplida, de una realidad presente.Yo, que soy testigo de la escena, ¿qué debo experimentar?, ¿qué tieneque haber en mí? Debe brotar en mí, por lo tanto, sentimientos dealegría. Alegrarme con María, con una madre que se alegra porque suhijo ha vuelto. ¡Qué corazón tan duro, tan insensible sería el que nose alegrase por esto!

Tratemos de imitar a María en su fe, en su esperanza y en su amor.Fe, esperanza y amor que la sostienen en medio de la prueba; fe,esperanza y amor que la hicieron llenarse de Dios. La Santísima VirgenMaría debe ser para el cristiano el modelo más acabado de la nuevacriatura surgida del poder redentor de Cristo y el testimonio máselocuente de la novedad de vida aportada al mundo por la resurrecciónde Cristo.

Tratemos de vivir en nuestra vida la verdadera devoción hacia laSantísima Virgen, Madre amantísima de la Iglesia, que consisteespecialmente en la imitación de sus virtudes, sobre todo de su fe,esperanza y caridad, de su obediencia, de su humildad y de sucolaboración en el plan de Cristo.


El sepulcro vacío
Lucas 24, 1-12. Sábado Santo. El misterio pascual debe llenarnos de frutos de paz y confianza.
 
El sepulcro vacío
Lucas 24, 1-12


El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcrollevando los aromas que habían preparado. Pero encontraron que lapiedra había sido retirada del sepulcro, y entraron, pero no hallaronel cuerpo del Señor Jesús. No sabían que pensar de esto, cuando sepresentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Comoellas temiesen e inclinasen el rostro a tierra, les dijeron: «¿Por québuscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, haresucitado. Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea,diciendo: "Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manosde los pecadores y sea crucificado, y al tercer día resucite. "» Yellas recordaron sus palabras. Regresando del sepulcro, anunciarontodas estas cosas a los Once y a todos los demás. Las que decían estascosas a los apóstoles eran María Magdalena, Juana y María la deSantiago y las demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabrasles parecían como desatinos y no les creían. Pedro se levantó y corrióal sepulcro. Se inclinó, pero sólo vio las vendas y se volvió a sucasa, asombrado por lo sucedido.


Reflexión


Si morimos con Cristo, viviremos con Él. (Rom 6, 5). La cruz deCristo es el árbol fecundo del que brota nueva vida. Quien sabeacompañarle hasta el Calvario, goza también de la gloria de suresurrección. De la cruz y del santo sepulcro, brota la luz de un nuevoamanecer. El fuego que Cristo vino a traer al mundo vuelve a arder contodo su calor.

“La paz esté con ustedes”, “no tengan miedo”.. En varias ocasionesel Evangelio nos refiere estas palabras en los labios de Cristoresucitado. Es un impulso a la confianza y a la seguridad. El havencido a la muerte y nos promete que estará con nosotros hasta el finde los tiempos. Ya no hay espacio en nuestra vida para los temores. Enpalabras de San Pablo: “Si Él está con nosotros, ¿quién contranosotros? (Rom 8, 31) Y en labios de santa Teresa: “Quien a Dios tiene,nada le falta”.

Los apóstoles vencieron el miedo que la sombra del Calvarioproyectó sobre sus vidas. El misterio pascual debe llenarnos de estosmismos frutos de paz y confianza. Como las mujeres que recibieron elanuncio de la resurrección, vayamos a proclamar con la alegría de unavida cristiana auténtica, que Cristo no está muerto, ha resucitado yvive con nosotros.

Viernes Santo

Escrito por cantares2-12 06-04-2007 en General. Comentarios (0)
Viernes Santo
Día en que crucificaron a Cristo en el Calvario. Cómo rezar el Via Crucis.
 
Viernes Santo
Viernes Santo


En este día recordamos cuando Jesús muere en la cruz para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna. El sacerdote lee la pasión de Cristo en la liturgia de la Adoración a la cruz. Ese día no se celebra la Santa Misa.

En las iglesias, las imágenes se cubren con una tela morada al igual que el crucifijo y el sagrario está abierto en señal de que Jesús no está.

El color morado en la liturgia de la Iglesia significa luto. Se viste de negro la imagen de la Virgen en señal de luto por la muerte de su Hijo.

Podemos recordar leyendo el Evangelio de San Juan, capítulo 18, versículos 1-19, 42.

¿Cómo podemos vivir este día?

Este día manda la Iglesia guardar el ayuno y la abstinencia.
Se acostumbra rezar el Vía Crucis y meditar en las Siete Palabras de Jesús en la cruz.
Se participa en la Liturgia de Adoración a la Cruz con mucho amor, respeto y devoción.
Se trata de acompañar a Jesús en su sufrimiento.
A las tres de la tarde, recordamos la crucifixión de Jesús rezando el Credo.

¿Cómo se reza un Via Crucis?

Esta costumbre viene desde finales del siglo V, cuando los cristianos en Jerusalén, se reunían por la mañana del Viernes Santo a venerar la cruz de Jesús. Volvían a reunirse al empezar la tarde para escuchar la lectura de la Pasión.

El Via Crucis es una manera de recordar la pasión de Jesús y de revivir con Él y acompañarlo en los sufrimientos que tuvo en el camino al Calvario.

Se divide en catorce estaciones que narran, paso a paso, la Pasión de Cristo desde que es condenado a muerte hasta que es colocado en el sepulcro.

El Via Crucis se reza caminando en procesión, como simbolismo del camino que tuvo que recorrer Jesús hasta el Monte Calvario. Hasta adelante, alguno de los participantes lleva una cruz grande y es el que preside la procesión. Se hacen paradas a lo largo del camino para reflexionar en cada una de las estaciones, mediante alguna lectura específica.

Si se desea, después de escuchar con atención la estación que se medita y al final de cada una, se puede rezar un Padrenuestro, mientras se camina hasta la siguiente estación. El que lleva la cruz, se la puede pasar a otra persona.



Prisión de Jesús
Juan 18, 1-19, 42.


Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado deltorrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y susdiscípulos. Pero también Judas, el que le entregaba, conocía el sitio,porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos.Judas, pues, llega allí con la cohorte y los guardias enviados por lossumos sacerdotes y fariseos, con linternas, antorchas y armas. Jesús,que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les pregunta: «¿Aquién buscáis?» Le contestaron: «A Jesús el Nazareno.» Díceles: «Yosoy.» Judas, el que le entregaba, estaba también con ellos. Cuando lesdijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron en tierra. Les preguntó denuevo: «¿A quién buscáis?» Le contestaron: «A Jesús el Nazareno».Respondió Jesús: «Ya os he dicho que yo soy; así que si me buscáis amí, dejad marchar a éstos.» Así se cumpliría lo que había dicho: «Delos que me has dado, no he perdido a ninguno.» Entonces Simón Pedro,que llevaba una espada, la sacó e hirió al siervo del Sumo Sacerdote, yle cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco. Jesús dijo aPedro: «Vuelve la espada a la vaina. La copa que me ha dado el Padre,¿no la voy a beber?» Entonces la cohorte, el tribuno y los guardias delos judíos prendieron a Jesús, le ataron y le llevaron primero a casade Anás, pues era suero de Caifás, el Sumo Sacerdote de aquel año.Caifás era el que aconsejó a los judíos que convenía que muriera unsolo hombre por el pueblo. Seguían a Jesús Simón Pedro y otrodiscípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró conJesús en el atrio del Sumo Sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera,junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido delSumo Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro. La muchachaportera dice a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de esehombre?» Dice él: «No lo soy.» Los siervos y los guardias tenían unasbrasas encendidas porque hacía frío, y se calentaban. También Pedroestaba con ellos calentándose. El Sumo Sacerdote interrogó a Jesússobre sus discípulos y su doctrina


Reflexión


La vida del cristiano es un “via crucis” si se acepta la invitación de Jesús de llevar la propia cruz detrás de Él cada día.

Podemos ser condenados al desprecio, podemos sentir el silencio quehiere y condena nuestra fidelidad cristiana. En nuestro “via crucis”hay también momentos de caída, de fragilidad y de cansancio, perotambién nosotros tenemos una Madre (María) que nos acompaña en nuestrocaminar como a Jesús.

El camino de la cruz de Cristo y el nuestro son unas vías desalvación y de apostolado, porque hemos sido invitados a colaborar enla salvación de nuestros hermanos. Todos los cristianos somosresponsables del destino eterno de quienes nos rodean. Cristo nosenseña con la cruz a salir de nosotros mismos, y a dar así un sentidoapostólico a nuestra vida.

Cuando contemplemos el crucifijo, cuando veamos la figura sufrientede Cristo en la cruz, pidamos la gracia de recordar que los dolores deCristo crucificado son fruto del pecado. Evitemos, y pidamos lafortaleza a Dios para ello, cada una de las ocasiones de pecado que senos presenten en nuestras vidas.

Jueves Santo "la cena del señor"

Escrito por cantares2-12 05-04-2007 en General. Comentarios (4)
Jueves Santo
Jueves en que Cristo instituyó el sacramento de la Eucaristía, también conocido como la Última Cena.
 
Jueves Santo
Jueves Santo
Significado de la celebración

El Jueves Santo se celebra:
  • la Última Cena,

  • el Lavatorio de los pies,

  • la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio

  • la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.
  • En la mañana de este día, en todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una Misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.

    En la Misa vespertina, antes del ofertorio, el sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce varones, recordando el mismo gesto de Jesús con sus apóstoles en la Última Cena.

    a)Lecturas bíblicas:

    Libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14; Primera carta del apóstol San Pablo a los corintios 11, 23-26; Evangelio según San Juan 13, 1-15.

    b)La Eucaristía

    Este es el día en que se instituyó la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino. Cristo tuvo la Última Cena con sus apóstoles y por el gran amor que nos tiene, se quedó con nosotros en la Eucaristía, para guiarnos en el camino de la salvación.
    Todos estamos invitados a celebrar la cena instituida por Jesús. Esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Revivamos este gran don y comprometámonos a servir a nuestros hermanos.

    c)El lavatorio de los pies

    Jesús en este pasaje del Evangelio nos enseña a servir con humildad y de corazón a los demás. Este es el mejor camino para seguir a Jesús y para demostrarle nuestra fe en Él. Recordar que esta no es la única vez que Jesús nos habla acerca del servicio. Debemos procurar esta virtud para nuestra vida de todos los días. Vivir como servidores unos de otros.

    d)La noche en el huerto de los Olivos

    Lectura del Evangelio según San Marcos14, 32-42.:

    Reflexionemos con Jesús en lo que sentía en estos momentos: su miedo, la angustia ante la muerte, la tristeza por ser traicionado, su soledad, su compromiso por cumplir la voluntad de Dios, su obediencia a Dios Padre y su confianza en Él. Las virtudes que nos enseña Jesús este día, entre otras, son la obediencia, la generosidad y la humildad.

    Los monumentos y la visita de las siete iglesias

    Se acostumbra, después de la Misa vespertina, hacer un monumento para resaltar la Eucaristía y exponerla de una manera solemne para la adoración de los fieles.
    La Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, un acompañar a Jesús en la oración del huerto. Es por esta razón que las Iglesias preparan sus monumentos. Este es un día solemne.

    En la visita de las siete iglesias o siete templos, se acostumbra llevar a cabo una breve oración en la que se dan gracias al Señor por todo su amor al quedarse con nosotros. Esto se hace en siete templos diferentes y simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición. Es a lo que refieren cuando dicen “traerte de Herodes a Pilatos”.

    La cena de pascua en tiempos de Jesús

    Hace miles de años, los judíos vivían en la tierra de Canaán, pero sobrevino una gran carestía y tuvieron que mudarse a vivir a Egipto, donde el faraón les regaló unas tierras fértiles donde pudieran vivir, gracias a la influencia de un judío llamado José, conocido como El soñador.

    Después de muchos años, los israelitas se multiplicaron muchísimo en Egipto y el faraón tuvo miedo de que se rebelaran contra su reino. Ordenó matar a todos los niños varones israelitas, ahogándolos en el río Nilo. Moisés logró sobrevivir a esa matanza, pues su madre lo puso en una canasta en el río y fue recogido por la hija del faraón.
    El faraón convirtió en esclavos a los israelitas, encomendándoles los trabajos más pesados.

    Dios eligió a Moisés para que liberara a su pueblo de la esclavitud. Como el faraón no accedía a liberarlos, Dios mandó caer diez plagas sobre Egipto.

    La última de esas plagas fue la muerte de todos los primogénitos del reino.
    Para que la plaga no cayera sobre los israelitas, Dios ordenó a Moisés que cada uno de ellos marcara la puerta de su casa con la sangre de un cordero y le dio instrucciones específicas para ello: En la cena, cada familia debía comerse entero a un cordero asado sin romperle los huesos. No debían dejar nada porque al día siguiente ya no estarían ahí. Para acompañar al cordero debían comerlo con pan ázimo y hierbas amargas. La hierbas amargas ayudarían a que tuvieran menos sed, ya que tendrían que caminar mucho en el desierto. El pan al no tener levadura no se haría duro y lo podían llevar para comer en el camino. Les mandó comer de pie y vestidos de viaje, con todas sus cosas listas, ya que tenían que estar preparados para salir cuando les avisaran.

    Al día siguiente, el primogénito del faraón y de cada uno de los egipcios amaneció muerto. Esto hizo que el faraón accediera a dejar a los israelitas en libertad y éstos salieron a toda prisa de Egipto. El faraón pronto se arrepintió de haberlos dejado ir y envió a todo su ejército para traerlos de nuevo. Dios ayudó a su pueblo abriendo las aguas del mar Rojo para que pasaran y las cerró en el momento en que el ejército del faraón intentó pasar.

    Desde ese día los judíos empezaron a celebrar la pascua en la primera luna llena de primavera, que fue cuando Dios los ayudó a liberarse de la esclavitud en Egipto.
    Pascua quiere decir “paso”, es decir, el paso de la esclavitud a la libertad. El paso de Dios por sus vidas.

    Los judíos celebran la pascua con una cena muy parecida a la que tuvieron sus antepasados en la última noche que pasaron en Egipto.

    Las fiesta de la pascua se llamaba “Pesaj” y se celebraba en recuerdo de la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto. Esto lo hacían al llegar la primavera, del 15 al 21 del mes hebreo de Nisán, en la luna llena.

    Los elementos que se utilizaban en la cena eran los siguientes:

  • El Cordero: Al salir de Egipto, los judíos sacrificaron un cordero y con su sangre marcaron los dinteles de sus puertas.


  • Karpas: Es una hierba que se baña en agua salada y que recuerda las miserias de los judíos en Egipto.


  • Naror: Es una hierba amarga que simboliza los sufrimientos de los hebreos durante la esclavitud en Egipto. Comían naror para recordar que los egipcios amargaron la vida sus antepasados convirtiéndolos en esclavos.


  • Jarose: Es una mezcla de manzana, nuez, miel, vino y canela que simboliza la mezcla de arcilla que usaron los hebreos en Egipto para las construcciones del faraón.


  • Matzá: Es un pan sin levadura que simboliza el pan que sacaron los hebreos de Egipto que no alcanzó a fermentar por falta de tiempo.


  • Agua salada: Simboliza el camino por el Mar Rojo.


  • Cuatro copas de vino: Simbolizan cuatro expresiones Bíblicas de la liberación de Israel.


  • Siete velas: Alumbran dan luz. Esta simbolizan la venida del Mesías, luz del mundo.


  • La cena constaba de ocho partes:

    1. Encendido de las luces de la fiesta: El que presidía la celebración encendía las velas, todos permanecían de pie y hacían una oración.

    2. La bendición de la fiesta (Kiddush): Se sentaban todos a la mesa. Delante del que presidía la cena, había una gran copa o vasija de vino.
    Frente a los demás miembros de la familia había un plato pequeño de agua salada y un plato con matzás, rábano o alguna otra hierba amarga, jaroses y alguna hierba verde.

    Se servía la primera copa de vino, la copa de acción de gracias, y les daban a todos los miembros de la familia. Todos bebían la primera copa de vino. Después el sirviente presentaba una vasija, jarra y servilleta al que presidía la celebración, para que se lavara sus manos mientras decía la oración. Se comían la hierba verde, el sirviente llevaba un plato con tres matzás grandes, cada una envuelta en una servilleta. El que presidía la ceremonia desenvolvía la pieza superior y la levantaba en el plato.

    3. La historia de la salida de Egipto (Hagadah) Se servían la segunda copa de vino, la copa de Hagadah. Alguien de la familia leía la salida de Egipto del libro del Éxodo, capítulo 12. El sirviente traía el cordero pascual que debía ser macho y sin mancha y se asaba en un asador en forma de cruz y no se le podía romper ningún hueso. Se colocaba delante del que presidía la celebración les preguntaba por el significado de la fiesta de Pesaj. Ellos respondían que era el cordero pascual que nuestros padres sacrificaron al Señor en memoria de la noche en que Yahvé pasó de largo por las casas de nuestros padres en Egipto. Luego tomaba la pieza superior del pan ázimo y lo sostenía en alto. Luego levantaba la hierba amarga.

    4.Oración de acción de gracias por la salida de Egipto: El que presidía la ceremonia levantaba su copa y hacía una oración de gracias. Colocaba la copa de vino en su lugar. Todos se ponían de pie y recitaban el salmo 113.

    5. La solemne bendición de la comida: Todos se sentaban y se bendecía el pan ázimo y las hierbas amargas. Tomaba primero el pan y lo bendecía. Después rompía la matzá superior en pequeñas porciones y distribuía un trozo a cada uno de los presentes. Ellos lo sostenían en sus manos y decían una oración. Cada persona ponía una porción de hierba amarga y algo de jaroses entre dos trozos de matzá y decían juntos una pequeña oración.

    6. La cena pascual: Se llevaba a cabo la cena.

    7. Bebida de la tercera copa de vino: la copa de la bendición.- Cuando se terminaban la cena, el que presidía tomaba la mitad grande de la matzá en medio del plato, la partía y la distribuía a todos los ahí reunidos. Todos sostenían la porción de matzá en sus manos mientras el que presidía decía una oración y luego se lo comían. Se les servía la tercera copa de vino, “la copa de la bendición”. Todos se ponían de pie y tomaban la copa de la bendición.

    8. Bendición final: Se llenaban las copas por cuarta vez. Esta cuarta copa era la “Copa de Melquisedec”. Todos levantaban sus copas y decían una oración de alabanza a Dios. Se las tomaban y el que presidía la ceremonia concluía la celebración con la antigua bendición del Libro de los Números (6, 24-26).


    Sugerencias para vivir esta fiesta:
  • Dedicar un tiempo a la adoración a la Eucaristía

  • Hacer la visita de las siete casas.
  • Miercoles Santo

    Escrito por cantares2-12 04-04-2007 en General. Comentarios (0)
    La traición de Judas
    Mateo 26, 14-25. Miércoles Santo. Judas porque de creer, dejó también de esperar y sobre todo, de amar.
     
    La traición de Judas


    Mateo 26, 14-25


    En aquel tiempo, de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue dondelos sumos sacerdotes, y les dijo: «¿Qué queréis darme, y yo os loentregaré?» Ellos le asignaron treinta monedas de plata. Y desde esemomento andaba buscando una oportunidad para entregarle. El primer díade los Azimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron:«¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer el corderode Pascua?» Él les dijo: «Id a la ciudad, a casa de fulano, y decidle:"El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar laPascua con mis discípulos."» Los discípulos hicieron lo que Jesús leshabía mandado, y prepararon la Pascua. Al atardecer, se puso a la mesacon los doce. Y mientras comían, dijo: «Yo os aseguro que uno devosotros me entregará». Muy entristecidos, se pusieron a decirle unopor uno: «¿Acaso soy yo, Señor?» Él respondió: «El que ha mojadoconmigo la mano en el plato, ése me entregará. El Hijo del hombre seva, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo delhombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!»Entonces preguntó Judas, el que iba a entregarle: «¿Soy yo acaso,Rabbí?» Dícele: «Sí, tú lo has dicho».


    Reflexión


    El mal es un misterio. Y más aún si ese mal consiste en haberrecibido la sublime gracia de tener tan cerca al Señor de la gloria.Estamos ante lo que nos supera. Y no debe extrañarnos. El pecado es ensí irracional, incomprensible. No busca sino lo contrario al bien delhombre. Es una destrucción.

    Judas, uno de los doce, amigo íntimo del Señor, que le acompañó portres años, que vio muchos milagros, que saboreó sus divinas palabras;que pudo tocarlo, palparlo, mirarlo, conocerlo y, quizás, amarlo. Peroesa ceguera le bajó los ojos a la tierra, a sus propios intereses, talvez de orden meramente político, inmediato, material y no trascendente,espiritual como exigía el mandato del amor. Dejó de creer. Y porque decreer dejó, también de esperar y, sobre todo, de amar que es el corazóndel cristianismo. Salió resuelto a entregarlo.

    La traición vino no en un momento. Fue la traición de unaconciencia deformada paulatinamente, poco a poco, comenzando en lascosas pequeñas hasta terminar... ¡en el pecado más grande!

    Y hasta qué punto llega el mal a torcer los ojos lo vemos en suhipocresía durante la cena pascual. Sabía que le entregaría. ¿Has vistoa Jesús reprochárselo abiertamente? No, sino que parece esperar “elcambio”. ¿Lo echó de la cena como quien se lo merecía por lo que haría?Le permitió aún escuchar sus divinas palabras a ver si recapacitaba. Noquiso romper su corazón ya endurecido por el diablo con palabrasfuertes ciertamente, pero que parecen las más adecuadas para él.

    Lo dejó actuar libremente porque libre quiso el Creador a sucriatura. Sólo así podía garantizar el verdadero amor. Y Judas nocambió. No reconoció su pecado. Se obstinó. Tuvo el Señor que decirlelo que haría. Y ni con eso se ablandó el corazón, duro por el pecado.

    Ya sabemos el resto. Lo que no sabemos es si dentro de nosotrospueda haber algún Judas traidor de Cristo. Seamos sinceros y no nosengañemos ni engañemos a los demás. Ante Cristo preguntémosle: “¿soy yomaestro?”.

    Dios y la Playa

    Escrito por cantares2-12 03-04-2007 en General. Comentarios (0)

    Semana santa: Dios también está en la playa
    Aun en vacaciones debemos encontrar un espacio para Dios, sobretodo durante la semana santa, tiempo de recogimiento y oración
    Lasplayas están llenas; las salas de cine, abarrotadas; los espacios parael ocio, completamente saturados. Es semana santa, tiempo de descanso yesparcimiento.

    Tristemente, la semana santa ha pasado al catálogo de periodovacacional, como el verano. Su valor se reduce a esa notacaracterística de los días soleados.

    Sin embargo, la semana santa es la oportunidad propicia para acompañara Jesús en la última etapa del camino hacia la cruz. ¿Cuántas veces nosdetenemos a meditar este hecho durante los días santos? Pocas, muypocas. Es más importante reservar el hotel, organizar itinerarios ypreparar el equipaje que contemplar esa última etapa en la senda quelleva al Calvario.

    El ambiente no ayuda mucho para contrarrestar esa tendencia. “¿A dóndeirán de vacaciones en semana santa?”, nos preguntan en cualquier sitio.“Tal playa ya está llena, en tal otra ya no hay cupo, estamos en listade espera…”

    Hacemos a un lado lo verdaderamente importante, la esencia de la semana santa: el sacrificio de Cristo en la cruz.

    Cuentan las abuelas que en otros años ni música se escuchaba a lo largode la semana santa, que la vida en las calles perdía actividad a laespera del Domingo de Resurrección. Tampoco se trata de enclaustrarsedurante esos días ni de olvidar que el mundo existe.

    Lo primordial es no dejar pasar esos días para acercarnos a NuestroSeñor y llevar a la oración su pasión y muerte en la cruz. Loprimordial es tener presente que se trata de un tiempo de recogimientoy conversión, una verdadera oportunidad para reencontrarnos con Cristoy revisar a conciencia nuestra vida interior, un alto en el camino pararetomar fuerzas y volver a empezar.

    Aunque estemos descansando, aunque el sol brille o la montaña ofrezcapaisajes inigualables, durante las vacaciones de semana santa debemosencontrar un espacio para meditar el sacrificio de Jesucristo. Será másdifícil, claro, bajo una sombrilla o tirados en la arena, pero nopodemos olvidar todo lo que padeció Jesús en su camino rumbo a lamuerte —y muerte de cruz— por nosotros. No es imposible abrirnos unespacio para orar.

    Santa María será inspiración y sostén en ese tiempo reservado pararepensar la pasión y muerte de Cristo. Ella, que acompañó a su Hijohasta el último momento, también nos acompañará durante la semana santapara entender el amor de Dios por los hombres.